La misión de una mujer para poner fin a las muertes evitables infantiles y maternas en Somalilandia

May 07, 2020

La comadrona Edna Adan siempre soñó con construir su propio hospital. Tras formarse en Londres en los años 50, obtuvo el título de comadrona y regresó a su hogar en Somalilandia. Lamentablemente, una dilatada guerra civil le impediría durante muchos años poder llevar a cabo su plan y tuvo que abandonar su tierra natal. Durante los treinta años de guerra civil, Edna trabajó para la Organización Mundial de la Salud (OMS) en muchos países de África, Oriente Medio y Asia Central, y fue responsable de formar a las comadronas y a las parteras tradicionales en 22 países. Edna ha compartido la historia del importante papel que ha desempeñado la ecografía en su afán por mejorar la atención médica de los pacientes más vulnerables.

Construcción de un hospital y una universidad

En 1991, realicé una misión de investigación para la OMS y regresé a mi hogar con un equipo de nueve expertos de la ONU. Allí vi que mi ciudad natal, Hargeisa, estaba totalmente arrasada. Más de medio millón de somalíes habían perdido la vida en la guerra y millones habían huido del país. Las escuelas y los servicios sanitarios habían sido arrasados, además de la tragedia de la muerte o desaparición de los profesionales sanitarios. Actualmente, Somalia tiene las tasas más altas de mortalidad infantil y materna del mundo.

Cuando me retiré de la OMS en 1997, vendí todo lo que tenía y volví a Somalilandia. En 2002, abrí oficialmente el Hospital de Maternidad Edna Adan en Hargeisa. Invertí todo lo que tenía, además de las generosas contribuciones de la comunidad local, que aportó gratuitamente todos los materiales de construcción, y la constante recaudación de fondos de patrocinadores de los Estados Unidos y el Reino Unido.

Satisfacer una necesidad desesperada

Empecé reclutando a más de 30 candidatos a personal de enfermería. Esa iniciativa de formación finalmente se convirtió en la Universidad Edna Adan, con más de 1000 estudiantes matriculados actualmente en cursos de enfermería, obstetricia, medicina, anestesia, farmacología, tecnología de laboratorio, tecnología dental y salud pública. Tras realizar más de 22 000 partos seguros, las tasas de supervivencia materna e infantil de nuestro hospital son un 75 % más altas que el promedio nacional y hemos sido pioneros en la especialidad de reparación de fístulas obstétricas. Tratamos a cualquier persona que acude a nosotros, ya sean pacientes que nadie más quiere atender porque son demasiado pobres, casos demasiado complicados o refugiados de Yemen y Etiopía.

En Somalilandia, las mujeres que tienen embarazos normales no van a los hospitales, por lo que si una paciente hace el viaje hasta aquí, suele ser por un problema grave. Esas mujeres nunca se han hecho un examen prenatal y no han estado en un hospital en la vida. No tienen a dónde ir ni dinero para pagar la atención médica esencial para ellas y sus futuros hijos.

El regalo de la ecografía

Hace ocho años, un equipo de expertos en ecografía visitó el hospital y formó a nuestros médicos y comadronas para realizar evaluaciones ecográficas con dos ecógrafos Fujifilm SonoSite. Después de que el personal hubiese practicado con más de 100 pacientes, el equipo nos regaló los ecógrafos. Los aparatos de ecografía tienen una gran resistencia en un entorno tan exigente como el nuestro. Nos hemos acostumbrado tanto a depender de la información vital que nos proporcionan las valoraciones mediante ecografía que ahora hacemos todo lo posible para adquirir ecógrafos usados y reacondicionados. Todos nuestros médicos están formados en el uso de los ecógrafos y la mayoría de las comadronas experimentadas de la clínica prenatal saben cómo encontrar el útero e inserciones placentarias, identificar el período de gestación y evaluar los latidos cardíacos fetales.

La ecografía es increíblemente útil. Por ejemplo, hemos identificado trillizos y podemos identificar la placenta previa durante un chequeo prenatal y prepararnos para una cesárea en lugar de esperar a que la mujer comience a sangrar. A veces se produce un desprendimiento de placenta y no sabemos qué lo está provocando, y las imágenes ecográficas pueden darnos esa información. A menudo necesitamos saber si un bebé está vivo y, si no podemos escuchar los latidos del corazón con un estetoscopio, el ecógrafo puede detectar signos de vida por nosotros. No hay duda de que el uso de ecógrafos en mujeres embarazadas salva vidas maternas e infantiles.

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