Desde la primera línea de Italia: una charla de seguimiento con el médico de urgencias Enrico Storti

March 23, 2020

El Dr. Enrico Storti es director de anestesia y de la UCI, así como coordinador de la unidad del departamento de urgencias en el Hospital Maggiore de Lodi, Italia, cerca de Milán. La pandemia del COVID-19 golpeó con especial fuerza en Lodi y el Dr. Storti está en primera línea tratando pacientes y ayudando a contener el brote.

El 17 de marzo, el director médico de Fujifilm SonoSite, el Dr. Diku Mandavia, entrevistó al Dr. Storti para comprender mejor la situación clínica en Italia. Puede consultar la entrevista en la página de recursos sobre el COVID-19 de SonoSite, o bien leer la transcripción completa. Además de esta entrevista, le hicimos varias preguntas de seguimiento al Dr. Storti y le pedimos consejo sobre qué puede hacer la comunidad por sus hospitales locales.

¿Cómo está sobrellevando la población italiana esta crisis?

Al principio, se dijo a la población que el brote no era tan crítico, que no era tan importante, que China estaba muy lejos, y ese tipo de cosas. Cuando hablé con políticos y con otros hospitales más grandes, les conté lo que estaba sucediendo aquí. Al principio, no me creían porque era demasiado. Simplemente era demasiado, no podían creer lo que les estaba diciendo.

Finalmente, nos enviaron a alguien para ver qué estaba pasando. Esa persona era amigo mío, un médico experto en UCI. Le mostré el departamento de urgencias, la unidad de cuidados intermedios, el resto de salas del hospital y la UCI. Volvimos con el administrador del hospital, con nuestros reporteros y se reunió con todos los que toman las decisiones clave en el hospital. Se puso a llorar. Créeme, tiene 55 años, como yo, es un experto muy competente y me dijo: "No he visto nada parecido en mi vida. Es increíble que pueda estar sucediendo esto en Italia".

Después de eso, se entregó un informe a los principales responsables de la toma de decisiones en nuestra región (Lombardía) y a nuestros políticos en Roma. Para entonces, la situación estaba claramente expuesta. Día a día, las cifras reales de la infección fueron empeorando. Los italianos cambiaron la velocidad de su respuesta. Ahora estamos en una especie de escenario de guerra. Nadie puede salir y todas las escuelas y los bares han echado el cierre.

Los italianos hacen lo mejor que pueden. Están colaborando. Créeme si te digo que ayer o esta misma mañana Milán estaba completamente vacío. Ni un alma. Ni un coche. Nada de camino al hospital. Así que no creo que haya duda alguna de que estamos peleando.

Además de la ayuda financiera, ¿de qué otras formas os han ayudado el Gobierno y los administradores del hospital a adaptaros a la crisis?

Creo que ha sido algo muy importante porque por fin han entendido con claridad que estamos ante algo crucial para nuestro país, para Europa y para el mundo entero. Está claro que estamos luchando contra algo que requiere una gran inversión real. Y permíteme decirte de nuevo que en Italia tenemos una idea clara sobre cuál será el impacto real, el impacto financiero en nuestra economía, en nuestros hospitales y en nuestro sistema sanitario.

Pero para serte sincero, creo que aquí, en Italia, el Gobierno respalda plenamente la labor que están haciendo los médicos, los epidemiólogos y todas las personas involucradas en este grupo de trabajo. Para nosotros no ha sido complicado pedir lo que necesitábamos y mucho menos obtener el apoyo adecuado.

¿Qué podría haberse hecho diferente al comienzo de esas tres o cuatro semanas para mejorar la situación?

Desde el principio, todos los médicos entendieron claramente que esta es una situación totalmente desconocida, y creo que casi todos nuestros médicos supieron de inmediato que no podíamos hacer las cosas como estábamos acostumbrados. Por ejemplo, ahora tengo un cardiólogo que ayuda en el departamento de urgencias y los cirujanos han suspendido por completo las intervenciones electivas, no solo en mi hospital, sino en toda Italia. Los cirujanos, por ejemplo, están ayudando en el departamento de urgencias con clases de pacientes a los que no están acostumbrados a atender. Entienden claramente que ahora un médico es un médico, no un cardiólogo, un intensivista o un neurólogo.

Por ejemplo, tenemos unas 250 camas solo para pacientes que han dado positivo; no hay camas para intensivos, UCI o cuidados intermedios. Hemos redefinido estas nuevas áreas desde cero porque simplemente antes no existían. Hemos traído todos los médicos disponibles para atender a estos pacientes. Y no importa si eres ortopedista, cardiólogo, cirujano o cirujano cardiovascular. Quien sea capaz de echar una mano, está de guardia. Y sucede igual con el personal de enfermería. Los enfermeros del departamento de nefrología ahora están trabajando en la UCI. Quien puede contribuir, está al pie del cañón. Está en primera línea.

¿Qué pueden hacer para apoyar a su hospital local los ciudadanos que no forman parte de la comunidad médica?

Creo que lo importante ahora es que se comprometan a quedarse en casa. Porque quedarse en casa es la única forma de reducir la propagación del coronavirus. Esto se ha convertido en un mantra en Italia. Así que todo el mundo, el Gobierno, las fábricas, las escuelas, los profesores y los actores, están contribuyendo diciéndoles que se queden en casa.

Justo antes de esta llamada, grabé un pequeño clip con la ayuda del ejército italiano. En ese clip, un teniente del ejército y yo decimos: "Estamos haciendo todo lo que podemos. Estamos luchando. Los médicos del ejército y de los hospitales trabajamos en equipo. Si quieres ayudar, contribuir y facilitar nuestro trabajo, quédate en casa".

También hay una gran cantidad de personas que brindan apoyo financiero de forma anónima y espontánea, porque esa es otra forma de contribuir. Pero ahora lo más importante es detener el brote del virus quedándose en casa.

Es un gran consejo. Creo que incluso los estadounidenses están empezando a seguirlo.

Pero no solamente Estados Unidos. Hace dos días tuve una conferencia telefónica con la Sociedad de Cuidados Intensivos del Reino Unido. Yo era el único conferenciante extranjero. Y había médicos que estaban muy preocupados por lo que iba a suceder. Sin embargo, desde la perspectiva de los políticos, la situación era bastante confusa. Y el mensaje que les transmití fue: "Por favor, tengan cuidado. Si el pronóstico de nuestros epidemiólogos es correcto, están 10 o 15 días por delante de Italia. Tienen 10 o 15 días para pensar lo que van a hacer. Utilicen ese tiempo para aceptar la gravedad de la situación y comprender que lo más probable es que se extienda a su país. Y si no están bien preparados, en el Reino Unido, al igual que en Italia, al igual que en Francia o Alemania, será un desastre".

Has estado utilizando las redes sociales, incluido LinkedIn, para enviar artículos. ¿Qué papel crees que pueden desempeñar las redes sociales en el tratamiento del COVID-19? ¿Recomiendas que la gente haga algo a través de Twitter, LinkedIn, Facebook u otros canales de redes sociales?

Las redes sociales tienen un papel potencial fantástico, pero también pueden ser perjudiciales. Por eso, siempre se debe consultar a expertos médicos en las redes sociales. Se debe evitar a personas sin titulación, que no tengan un cargo y que no ofrezcan un mensaje transparente y apropiado. Una vez más, las redes sociales deberían ser y son una herramienta potencialmente muy importante, pero deben usarse con mucho cuidado. Y si se publica algo en las redes sociales, se debe ser responsable de lo que se escribe o graba.

¿Querrías añadir algo más?

Creo que el mensaje más importante, en mi humilde opinión, es que debemos cambiar nuestra forma de trabajar ante un acontecimiento con víctimas en masa como el que estamos viviendo. Debemos hacer las cosas de forma diferente. Los ecógrafos son flexibles a pie de cama y muy valiosos, no solo para el diagnóstico, sino también para hacer el seguimiento del paciente. Y eso es algo muy importante cuando se tiene experiencia en el uso de ecógrafos en el punto de atención. Es sumamente eficaz para cambiar nuestra forma de trabajar. Porque aquí he visto a muchas personas haciendo cosas diferentes solo porque tenían la sonda en sus manos. Como has mencionado, con un ecógrafo es más fácil cambiar de puesto de trabajo. Es la mejor herramienta para hacerlo. Ese es el mensaje que me gustaría transmitir.